Ciudad Real-Club Goldwing Andalucía

Volvemos a desplegarnos por estas tierras que nunca olvidan al viajero, o así me sentí en esta segunda ocasión que estuvimos por estas tierras con el Club Goldwing.

Como siempre, organizamos desde el viernes hasta la despedida del domingo. El viernes y para los más madrugadores, preparamos una almuerzo que nos sentó lo más de bien en el Asador Las Huertas. Nos recibieron con una amabilidad exquisita y nos cocinaron a medida unos platos maravillosos, sin duda empezaba bien el encuentro.

Después amenizamos la tarde en el hotel, tomando cafe y algunos refrescos. El buen ambiente estaba servido. Fueron llegando el resto de compañeros hasta que nos juntamos toda tropa. La cena llego y nos acompañaron los amigos de la Asociación Goldwing, a la cual también pertenecemos algunos del club. Una buena charla entorno a lo humano y lo divino estaba servida. El vino corrió y con el agua nos quitamos la sequedad. Al final murió la noche con un agradable paseo por los entornos del hotel.

El día comenzaba con la reunión de las motos, prestos y dispuestos para empezar el sábado.

Después de llegar a Aldea del Rey, cogimos un bus que teníamos preparado y repartimos unos picnic para cuando tuviéramos necesidad de refrescarnos o reponer fuerzas. Y llegamos a los pies del Castillo de Calatrava la nueva. A las 11.30 nos esperaba la guía que nos diera buena cuenta de los secretos, historias y aventuras que se desarrollaron entre esos muros tan formidablemente construidos con pie de roca viva.

Y de verdes como nuestra bandera andaluza invadimos la fortaleza. Disfrutamos del momento, conocimos algo de historia y  nos hicimos miles de fotos.

Al terminar nos fuimos al bonito pueblo de Almagro. Las autoridades nos dejaron aparcar nuestras monturas en la misma plaza central del pueblo. Lo cual levantó un fantástico revuelo entre los presentes.

Un rápido paseo hasta el Restaurante El Corregidor, y como siempre un 10 a la elaboración, presentación y al sabor de cada uno de los platos. Sin duda el festín tan bien acompañados hizo de la reunión un momento simplemente genial.

Después de pasear por la ciudad, andar sus calles, tomar café en su plaza, nos fuimos retirando de vuelta al hotel. Había que prepararse para la noche. Y claro, todos bien guapos nos encontramos a la hora acordada para disponernos a cenar. Una gran noche se presentaba. La cena bien dispuesta y concluida nos fuimos a la discoteca para disfrutar de otro rato de compañía, algún trago que otro y por supuesto el bailoteo que llego en cuanto el Dj nos cogió el ritmo.

Una vez más otra gran reunión estaba acabando. Y el domingo se disponía a ser un buen día para regresar a casa. Nos despedimos, besos y abrazos. Y desde ese momento ya estamos pensando en la siguiente cita. Que nos proponemos sea más y mejor.

 

 

Tito Céspedes

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