Francia-Este y Sur-La Alsacea francesa

Empezar a describir este viaje como un gran viaje, quizás sería un error. Ya que no se pretendía hacer este viaje y  no se organizó esta aventura como nos gusta, y nada fue parte de una estrategia. Pero, lo cierto es que cuando vas con la gente adecuada y la experiencia se hace una máxima, sale todo a pedir de boca…

 

 

Corrían tiempos adversos «(dentro de 20 años, cuando esto lo lea alguien le dará que pensar, seguro)», como decía tan elocuentemente, corrían tiempos adveraos, habíamos preparado una gran salida motera por Europa, recorríamos Suiza, nos adentrábamos para ver el bajo Tirol en Austria, con días de descanso, llegábamos a Viena con varias sorpresas preparadas, luego nos íbamos para Praga, continuábamos para Alemania y bajada hacia España pasando por muchos lugares de esos que molan……y una cosa llamada Covid se encargo de hacernos la vida imposible a todo el planeta. Y con esta cosa tuvimos que re configurar sobre la marcha todo el viaje. A donde queríamos ir , ya no podíamos hacerlo, ya que unos días antes habíamos programamos una alternativa, y al mismo día de salida, teníamos que cambiar….sobre la marcha, y con las alternativas seleccionadas, teníamos que volver a variar el viaje….así que imaginen lo que nos hizo sufrir esta aventura….desde luego se convirtió en una desconcertante aventura. 

 

 

Fuera como fuese, y por cuanto más duro nos lo pusiera el destino, allí estábamos nosotros para hacer bien y disfrutar de las pocas opciones que nos dejo esto que se llama Covid. 

Nuestro viaje comenzó por Grenoble y la visita al Château de Vizille, ohhhh fue precioso…sus jardines, el palacio….fantástico. Fue muy satisfactorio sentir qué, lo que hacíamos iba saliendo.. Una estupenda cena en un terraza centrica le puso la guinda al día, sobre todo porque cenamos muy rico en «La Ferme A Dede»

                                 

                                 

                                 

 

Este día nos dio alas. Lo que íbamos programado tenia buena pinta. Sin haberlo previsto, durante la cena nos sacamos de la manga trasladarnos a Colmar, una gran decisión, ya que Alemania corríamos peligro de que nos confinaran por eso del Covid. 

Elegimos un hotel muy céntrico, y de los mejores, no podíamos fallar en eso, y ademas era uno de esos hoteles románticos para una ciudad romántica. Había que apostar por caballo ganador y los clientes lo agradecieron. 

Que ciudad más bonita, las calles adoquinadas de su casco antiguo, los edificios medievales y el conjunto renacentista de la ciudad hicieron de los paseos que dimos y de la paz que vivimos un gran descubrimiento para el alma. En esta ciudad nos quedamos 2 días, uno de ellos tomamos una ruta hasta Gerardmer, atravesando las montañas próximas. Simplemente espectacular. La carretera, el paisaje y los pueblos que íbamos atravesando, la recompensa fue llegar a este pueblo de alta montaña. Un gran lago le ponía el adorno perfecto. Así que solo nos quedaba pasearlo y disfrutarlo cómo se merecía. Si volviera a ir, pasaría por allí. 

                                                         

 

                               

 

                             

 

                           

 

                           

 

Hay muchas fotos como imaginareis….os aconsejo que veáis el video mas abajo, es un poco largo, lo siento, pero había mucho que mostrar 🙂

 

                         

 

                         

 

 

A estas alturas estábamos abiertos a todo, unos cuantos planes de ruta se nos pasó por la cabeza. Todos eran buenos, quizás el mejor planteamiento fue pensar en dirigidnos a Paris, que gran opción. Planeamos la cena en un barquito mientras recorríamos el Sena, desde luego parecía idílico. Después nos dirigiremos a recorrer las costas blancas, llegar a Saint Michell….justo cuando estábamos en la cumbre del plan, recibí una alerta sobre Paris: «se cierra Paris, entra en alerta roja, ni se puede entrar, ni se puede salir». El Covid seguía haciendo de las suyas, y otro buen plan se arruinó.  

Bueno, y quizás ya cansados de planes arruinados decidimos en empezar a bajar, y buscar nuestro bonito país.

Una estupenda vuelta de regreso hizo de nuestra fallida gran aventura en una buena y difirente aventura sobre lo que ya habíamos hecho. Nos dirigimos a Aviñón, y después bajamos a Andorra, apagaríamos las penas haciendo un par de compras y rematar la escapada en un gran entorno como este.

 

 

Sin duda, todo lo que sea salir de nuestra zona diaria,  apagar las ganas de vivir a tope, y acabar con una sensación mas que satisfactoria, es entre otras cosas lo que esperamos de un viaje cuando lo llevamos a cabo. Desde luego que ese «gusanillo» de viajar y disfrutar de las motos lo aplacamos, pero a pesar de haber hecho un gran viaje no podemos olvidar que teníamos programado una gran epopeya, la cual haremos el próximo verano….

 

Os dejo el enlace del video para que podáis disfrutar de más imágenes….

 

 

 

Tito Céspedes

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